Rescatamos esta noticia de El Correo, en la que entrevistan a nuestra compañera ya jubilada, Isabel Asolo.

 

 

Isabel, la modelo bilbaína de 63 años que se atreve «con todo» a la hora de vestir

Isabel Asolo.

Bilbaínos con estilo

De pequeña le «horrorizaban» los abrigos Burberry que le ponía su madre, con 24 años se gastó todo su sueldo en la mítica tienda For de la villa; y ahora, ya jubilada, combina «prendas exclusivas con otras más asequibles para no tener que repetir modelito»

SARAI VÁZQUEZ Domingo, 5 julio 2020, 01:06

1

Cuando era niña, Isabel Asolo confeccionaba sus propios vestidos para sus muñecas sin tener conocimiento de costura, le bastaba con unos pequeños fragmentos de tela, unas tijeras y todo su ingenio. Su pasión por la moda viene de cuna. Su madre era una mujer con un gusto impecable a la hora de vestir que le enseñó a apreciar «las prendas de calidad y el buen corte». En la infancia, esta bilbaína de 63 años lucía abrigos exclusivos de la firma londinense Burberry y unas prendas a medida que confeccionaba una modista de confianza. «Me horrorizaban, con ellas me sentía como si fuera disfrazada. Pero eran cosas de niños, ahora mataría por recuperarlas», asegura. Su pasión por la moda creció con el tiempo. Con 24 años recién cumplidos, se gastó su primer sueldo íntegro en la tienda For, ubicaba, por aquel entonces, en plena Gran Vía. «Y no fue la última vez, pero luego te casas, tienes hijos y pones los pies en la tierra».

A esta mujer, sociable por naturaleza, la moda le apasiona, pero nunca se planteó dedicarse profesionalmente a ella. «En el colegio era muy mala estudiante, suspendía hasta gimnasia», admite entre carcajadas. Pero hincó los codos hasta que consiguió terminar con éxito una titulación de FP en Administración y Dirección de Empresas. «Empecé a trabajar en el bufete de abogados Heras, en el corazón de la villa. Después de 36 años allí, podría dar una clase de derecho», bromea. Durante aquellos años, Isabel no escatimaba en gastos para adquirir las prendas que se le antojaban. Incluía en su fondo de armario ropa de firmas selectas, como George Rech, Courreges o DKNY, hasta que se jubiló y cambió su forma de vestir. «Mis amigas me advirtieron de que iba a comprar mucha menos ropa ahora que no tenía que ir a la oficina, pero se equivocaron», comenta con una sonrisa. Desde que es pensionista, no se «puede permitir grandes lujos», pero la cantidad de prendas que guarda en su armario ha aumentado considerablemente. «Así que he aprendido a combinar piezas exclusivas con otras más asequibles para no tener que repetir modelito», declara esta ‘influencer’ bilbaína.

Isabel Asolo.

Después de haber trabajado toda su vida, Isabel decidió dedicar parte del tiempo de su jubilación a iniciarse en las redes sociales. «Con mi cuenta de Instagram quería reivindicar que nos podemos hacer un hueco en este mundillo independientemente de la edad. Tenemos el mismo derecho», reclama. De hecho, en su perfil en esta red social presume de pertenecer a la generación bautizada como silver, una nueva etapa vital entre los 55 y 70 años.

Entre las fotos que comparte con sus más de 2.450 seguidores, destacan aquellas en las que muestra su estilo «único y personal». «Mi amigo Borja Elorza me animó a que compartiera mis looks, ya que consideraba que tenía una forma de vestir especial», declara. El aumento de incondicionales en Instagram ha propiciado que diferentes empresas contacten con ella para realizar colaboraciones, desde firmas de cosmética hasta marcas de accesorios. «Ofrezco a mis seguidores un descuento en los productos que patrocino», explica.

«La belleza no tiene edad»

También una agencia de modelos se fijó en ella y le propuso firmar un contrato no exclusivo con una duración de dos años. «Acepté encantada, desde que se han abierto los cánones estéticos parece que la belleza no tiene edad», comenta. Todavía no ha realizado ningún trabajo con esta agencia, ya que el coronavirus paró la actividad, pero mantiene la esperanza de poder abrirse camino en este sector ahora que se ha establecido la ‘nueva normalidad’. «No pretendo protagonizar ninguna campaña publicitaria, solo me gustaría ser figurante para vivir un rodaje. Tiene que ser una experiencia maravillosa».

Su clave de estilo reside en buscar el equilibrio entre las prendas y los complementos. «Si me pongo una ropa con colores neutros, optó por introducir un accesorio llamativo, como unos pendientes largos o algún sombrero», explica. También intenta jugar con las siluetas de las piezas, aborrece los looks excesivamente anchos y tampoco le convencen los demasiado ceñidos. Y reconoce que con los años, se atreve «con todo», hasta con aquellas tendencias que considera que no le favorecen. «Es el caso de los pantalón palazzo, no me quedan bien porque no llego al 1,60 de altura, pero como me gustan me los pongo igual», zanja.

A la hora de adquirir sus prendas, apuesta por el comercio local de la villa porque «personaliza el trato». Además, le apasionan los diseños de los creadores Ion Fiz y Mercedes de Miguel. «Suelo comprar algunos artículos por Internet, pero prefiero ir a la tienda, ver, probarme y llevármelo a casa», cuenta. También suele comprarse ropa en las tiendas del centro de Madrid cuando visita a su única hija, Elvira, afincada en la capital.

Llevó el confinamiento «de maravilla». «Siempre encuentro cosas para hacer en casa, ordené los armarios, cociné, me vi dos series… hasta andaba 10.000 pasos diarios dentro de mi casa. Desde luego que no me aburrí», confiesa. Lo único que lamenta es que la pandemia trastocara los planes de boda de su hija. «Se iba a casar en julio y no ha tenido más remedio que posponer el enlace hasta el mes de abril del año que viene. Pero, ¿qué se le va a hacer? Esperaremos hasta entonces». Y para esta celebración tan especial mantendrá su elección por un vestido de la diseñadora española Fely Campo. «No desvelo los detalles del diseño porque quiero sorprender a los invitados», declara.

Su clave antienvejecimiento: la crema solar

Para plantarle cara al paso de los años, Isabel reconoce que su clave es no exponer su rostro al sol y aplicarse crema protectora SPF 50 a diario: «De lo contrario, siempre aparecen manchas y arrugas en la piel». Y lamenta los excesos con el sol que cometió en su juventud. «Hasta llegaba de esquiar con quemaduras en la cara», recuerda. Además, destaca lo importante que es establecer una rutina diaria de limpieza e hidratación. Y reconoce que está a favor de las operaciones estéticas «si hacen más feliz a la persona que libremente ha decidido someterse a ellas».

Isabel Asolo.

El confinamiento también cambió los planes de su próximo viaje con destino a Zahara de los Atunes. «Mi marido y yo compramos una casa en primera línea de playa hace años. Ahora, como estamos los dos jubilados, solemos ir desde el mes de marzo hasta noviembre para aprovechar el buen tiempo», cuenta. En este año atípico, su temporada en el sur será más breve de lo habitual, pero no irá más ligera de equipaje. «Estoy preparando tres maletas con ropa de verano. Los vestidos largos y fluidos son la prenda imprescindible para mí. De hecho, el otro día me fui de rebajas y me compré tres. ¡Qué ganas de estrenarlos!».